Alternativa ciudadana y la búsqueda de la representatividad en CABA

La vorágine de la actualidad política, económica y social, muchas veces no nos deja ver el sin fin de eventos políticos que se suceden cotidianamente. En Capital estos hechos se ocurren más que a menudo, por lo general con los mismos actores en distintas alianzas. Pero desde hace un tiempo a la fecha ha surgido en la ciudadanía una necesidad de participación fuera de los espacios tradicionales de militancia o de organización política y partidaria, que ha abierto la puerta a la creación de nuevas construcciones.
El pasado 19 de mayo, en la sede de SADOP, con la presencia del Diputado por el PARLASUR, Jorge Taiana, el MAS-IPSP Bolivia (Movimiento al Socialismo, Instrumento político por la Soberanía de los Pueblos) el presidente del PJ de Capital, Víctor Santa María, dando su bendición, y junto a “Manifiesto Argentino”, espacio que tendrá su primer Congreso Nacional este sábado 3 de junio en Santa Fe, hizo su presentación en sociedad “Alternativa Ciudadana”.
Compuesto de integrantes con años de compromiso político, pero muy alejados de las estructuras organizacionales y políticas actuales, el nuevo partido pensado para el electorado de CABA, ha decidido irrumpir en la escena política con algo bastante novedoso en esta época de la mediatización de la política: un programa.
La realidad actual ha obligado a la gran mayoría de los dirigentes a pensar y responder a las problemáticas cotidianas y urgentes, habiéndose dejado hace un tiempo el aspecto propositivo. El desvalorizado eslogan “volver, para ser mejores” de un amplio sector del Kirchnerismo ha quedado desgastado en la comparación de la gestión anterior con la actual. El único consenso al que pareciera haber llegado la militancia k en su gran mayoría es que las próximas elecciones deben estar orientadas a reconstruir el poder de un proyecto que falló al momento definitivo para sostenerlo, y que luego de un triste 12% en las últimas elecciones en CABA, apela aún a obtener resultados distintos, con los mismos actores.
Es en este contexto, que la crisis de representatividad se ha profundizado en el último año. Centenares de plazas y actos han hecho los más acérrimos voceros del Kirchnerismo en Capital para solo defenestrar al gobierno actual, en convocatorias cada vez más pequeñas y menos capaces de interpelar al electorado. Es así, que resulta hasta lógico, que incluso dentro de los seguidores de la gestión anterior, comiencen a surgir nuevos espacios, más abiertos al debate y a las construcciones de poder no sectarizadas. Es que pareciera que las bases del movimiento Kirchnerista, comprendieron lo que muchos de los dirigentes de CABA no: no alcanza con criticar sin proponer.
Es así, que en este humilde acto del pasado 19 de mayo un grupo de ciudadanos de a pie, decidió cortar el cordón umbilical con lo ya conocido de la política en Capital, para empezar a replantarse no solo el escenario actual, sino exponer ejes de propuestas. La idea no es solo volver, sino saber para qué hacerlo.

El programa
“Ninguna de las prácticas políticas heredadas parece suficiente al reconocernos como sujetos de derechos con excluyente voluntad de ser quienes aún no somos. Mientras resistimos su lógica, parados frente a nuestra aparición como sujeto colectivo que repasa la narrativa de las antiguas gestas emancipadoras con nuevas herramientas. Como miembros de una sociedad que exige justicia y se quiere libre aspirando al beneficio de sus recursos y redistribuyendo la riqueza que repatrían hacia sus paraísos fiscales los esclavizadores modernos.”
Así comenzaba su descargo Pablo Sercovich, en este encuentro de los militantes de a pie en SADOP, para ser seguido por una serie de oradores del propio proyecto político pensado para CABA, hasta llegar a la exposición por parte del Diputado por el PARLASUR, Jorge Taiana, las conclusiones del periodista Mempo Giardinelli, y el cierre musical del rapero Daniel Devita
Los integrantes de “Alternativa Ciudadana” son todos actores políticos de un gran anonimato mediático, pero con un gran trabajo territorial y programático llevado adelante durante los últimos años, donde el debate a través de la participación ciudadana y la articulación con distintos espacios ha sido la lógica.
Conocedores de los procesos históricos, económicos y constitucionales, fueron exponiendo uno a uno una serie de ejes programáticos que apuntan no solo a la construcción de una mayoría, más que necesaria, de cara a las próximas elecciones, sino también en el cambio de paradigma en la conformación de la misma, levantando la que ha sido la más postergada de las banderas del peronismo, por siempre ser opacada con el fantasma de la reelección indefinida: La Reforma Constitucional.
Ese tema tabú del que todos los peronistas hablan, pero que nadie pronuncia en voz alta. Ese fue el punto principal, y al que abocará todo su esfuerzo “Alternativa Ciudadana”.
Sin mencionar la palabra “relección” más que para aclarar que es el pobre argumento de los sectores liberales para no permitir un proceso constituyente, las exposiciones se fueron sucediendo una a una, yendo desde los olvidados artículos de la constitución del ’49, hasta la propuesta de nuevas herramientas jurídicas para una nueva Carta Magna.
Es que en palabras de Anita Zen “… una Nueva Constitución no es solamente un capricho utópico que uno tiene, por el mérito y el hecho de generar un nuevo proyecto de Nación o de país. Hacer una Nueva Constitución significa transitar un camino, que no es corto sino por el contrario será un camino largo, teniendo en cuenta lo que hay que trabajar, donde no solamente vamos a discutir derechos y garantías a la altura del pueblo si no que vamos hacer partícipe a ese pueblo de esa transformación. Y mientras transformamos nuestro reglamento que es poco claro y que hoy nos pone en jaque en forma constante por lo que vivimos y sufrimos permanentemente, vamos también a transformar a la gente, porque vamos a transmitir valores que se fueron perdiendo como el compañerismo, la humildad, la generosidad, las ganas de aprender y enseñar.”
Y así, después de 200 años de historias, y con tantos parches en el camino, la palabra Reforma sigue sonando como un eco que nunca termina de silenciarse en el imaginario militante, y que también, tal vez deba comenzar ser parte del imaginario ciudadano. Porque si pensamos en la gran disyuntiva de una sociedad que quiere cambiar lo que es, pero no las normas en las que se rige, la contradicción entre el hecho y la palabra, comienza verse como una conducta por lo menos bipolar.
Ahora, la gran pregunta es ¿Podrá un nuevo espacio de anónimos presionar al peronismo y la dirigencia a hablar en voz alta de un tema tan postergado?, ¿o quedará en “el capricho utópico” como todos aquellos que alguna vez lo plantearon?