Brasil: Resultados de las elecciones municipales

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El domingo se concretó la segunda vuelta de las elecciones municipales en Brasil, y los números quedaron puestos de cara a la disputa presidencial de 2018. Repasamos los resultados en las principales ciudades.

Rio de Janeiro había sorprendido el 2 de octubre, al saberse que habría una segunda vuelta entre Marcelo Crivella (PRB) -obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, actual Senador-, y Marcelo Freixo (PSOL), el profesor y ex diputado estadual que con su investigación sobre las milicias de Rio de Janeiro inspiró el personaje de Diogo Fraga, en la película Tropa de Élite 2. Finalmente, Crivella será el próximo alcalde de Rio de Janeiro, tras obtener el 59% de los votos en la segunda vuelta.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, se impuso Alexandre Kalil (PHS) -un millonario que basó su campaña en declararse “apolítico”, aun cuando Agência Pública develó que estuvo afiliado a tres partidos, fue candidato de dos y donó dinero a varios aliados-. Atrás quedó João Leite (PSDB), el hombre de Aécio Neves: con el estado gobernado por Fernando Pimentel (PT) y habiendo perdido la alcaldía, no tiene demasiadas posibilidades de ganar la interna del PSDB.

En San Pablo ganó en primera vuelta, con el 53% de los votos, João Doria Junior -el candidato del PSDB promovido por el gobernador Geraldo Alckmin-. Fernando Haddad, profesor de la USP y miembro del PT que ejercía el cargo desde 2013 quedó en segundo lugar con sólo el 16%.

En función de estos resultados, se consolida la posición el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, dentro del PSDB. Sus principales contendientes, José Serra y Aécio Neves, no lograron imponer a sus candidatos. Alckmin ya fue candidato a presidente en 2006, y perdió frente a Lula da Silva por un amplio margen. En 2018 podría reeditarse el duelo, en condiciones radicalmente distintas.

El escenario aparece por demás fragmentado. Hubo altos niveles de abstencionismo y votos nulos y blancos que se registraron a lo largo de todo el país. Por otra parte, quedó manifiesto el grado de debilidad extrema en que se encuentra el PT. Perdió en bastiones tradicionales: no alcanzó la segunda vuelta en San Pablo ni en Porto Alegre, y la perdió en Recife, donde junto con la alcaldía se fue la certeza de que el nordeste era petista.