El rol de las universidades y el pensamiento crítico

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“El rol de las universidades y el pensamiento crítico” es el nuevo documento de Plataforma 2012, un grupo de intelectuales que dice levantar banderas la izquierda, y que en esta oportunidad se pronuncia “Ante el otorgamiento de doctorados honoris causa a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y ante la baja del presupuesto universitario y científico.” El documento es breve y por ello resulta algo desconcertante que en un mismo pronunciamiento se aluda a un aspecto tan particular –dos universidades que le otorgan el honoris causa a Cristina Fernández de Kirchner-, y a una variable más general, y creo que más dramática, como es el recorte del presupuestario universitario y científico proyectado por el gobierno de Cambiemos.

Si se toma una fotografía del texto, es notable cómo el desarrollo traiciona el propio objetivo del pronunciamiento porque sobre la “baja del presupuesto universitario y científico” proyectan su “pensamiento crítico” en un único párrafo. En solamente ochenta y nueve palabras. El pensamiento crítico parece tener la mente en blanco frente a las migajas que el presupuesto de Cambiemos contempla para las universidades, puesto que no hay ninguna reflexión sobre el modo en que el ajuste se inscribe en una gran reducción de lo “público” desplegado por las políticas neoliberales del gobierno. Las restantes líneas se dedican a proyectar el “pensamiento crítico” sobre la vinculación de algunas universidades con el saliente gobierno del Frente Para la Victoria.

El pensamiento crítico parece tener la mente en blanco frente a las migajas que el presupuesto de Cambiemos contempla para las universidades, puesto que no hay ninguna reflexión sobre el modo en que el ajuste se inscribe en una gran reducción de lo “público” desplegado por las políticas neoliberales del gobierno.

En primer lugar llama la atención la limitada proyección hacia el pasado, puesto que se menciona que durante el Ballotage de 2015 autoridades universitarias convocaron a votar –aunque en muchos casos sin nombrarlo explícitamente- por Daniel Scioli. Es especialmente problemático que el autodenominado “pensamiento crítico” no inscriba esta proclama en la defensa de un proyecto político que aumentó sistemáticamente el presupuesto universitario e incrementó exponencialmente el número de universidades nacionales. Llama todavía más la atención que no se inscriba esa convocatoria en un temor a otro proyecto político que presumiblemente avanzaría en un recorte presupuestario, pesadilla que lejos de disiparse se está convirtiendo en realidad.

En segundo lugar, ante la tragedia del recorte presupuestario, parece exagerado expresarse con más detenimiento en algo tan puntual como el honoris causa a la ex presidenta. Podemos creer que la decisión es polémica, política, y criticable, pero en todo caso tan política, polémica y criticable como el honoris causa que le otorgaron la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Litoral y la Universidad Nacional del Nordeste al ex presidente Alfonsín. Es más, las dos universidades que le otorgan el honoris causa a Cristina Fernández son la Universidad Nacional de Avellaneda y la Universidad Nacional de Quilmes, y esta última le otorgó la misma distinción al ex presidente Raúl Alfonsín. Sin embargo, son distinciones menos polémicas y criticables que el recorte presupuestario a las Universidades, al que el documento le presta menos atención.

El pensamiento crítico debería analizar si las universidades aportan o socavan la construcción de un poder político y popular –no necesariamente partidario- que avance en un proyecto emancipatorio.

Finalmente, en un plano más conceptual, es preocupante el modo en que desde Plataforma se conciben las estrategias de emancipación. Es así que se lee que “la construcción de un proyecto de país que supere la situación de dependencia, las desigualdades crecientes y la corrupción generalizada, exigen de la intelectualidad y del conjunto de la comunidad universitaria, científica y cultural, una completa emancipación respecto del poder político, esté en el gobierno o en la oposición.” Frente a esta reflexión son varios los interrogantes que se abren. En primer lugar, en un sistema universitario cogobernado mediante elecciones en la que vota la comunidad universitaria, dar cuenta que vínculos entre la universidad y el poder político lejos de ser un aporte del “pensamiento crítico” es una profecía de lo obvio. Si en las universidades hay elecciones de autoridades, ¿quién puede pensar que están completamente separadas del poder político? De todas maneras, creo que existen otras preguntas más urgentes: ¿Alguien puede creer que la construcción de un proyecto de país que revierta la situación de dependencia y desigualdad se puede realizar sin la construcción de poder político? ¿Alguien que se inscriba en el “pensamiento crítico” puede sinceramente concebir que sea posible luchar contra la dependencia y la opresión sin la conformación de un poder político y popular? En todo caso, el pensamiento crítico debería analizar si las universidades aportan o socavan la construcción de un poder político y popular –no necesariamente partidario- que avance en un proyecto emancipatorio. Asimismo, debería estudiar si el recorte presupuestario contribuye a construir o a destruir ese proyecto.

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Mauro Benente

Doctor en derecho (UBA), becario posdoctoral del conicet, y profesor en la UBA y en la UNPAZ.

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