Fue la comunicación

dos

Por Luciano Safdie

Pasó un año de la primera vuelta de las presidenciales de 2015 ¿Por qué se le escapó la elección a un Scioli presidenciable durante 12 años? Justamente, porque dejó de ser lo que lo transformó en presidenciable. Durante 2015, y en especial desde que se erigió como único candidato de su espacio, abandonó los ejes de comunicación que lo que lo habían dejado ahí nomás del sillón de Rivadavia.

Durante todo el kirchnerismo, Scioli mantuvo sus altos niveles de imagen positiva, saliendo airoso de momentos muy complicados: La 125, las candidaturas testimoniales, recesiones, peleas varias con Néstor, paros docentes de tiempo récord y crisis presupuestarias (hasta llegó a pagar un aguinaldo en cuatro cuotas en 2012). Nada de eso afectó su popularidad e intención de voto a nivel país hasta entrado 2015.

Durante ese tiempo, Scioli nunca dejó de ser Scioli. Se mostraba siempre más pejotista que kirchnerista. Mantuvo siempre expresiones conservadoras, cercanas a lo religioso, la mano dura, la conciliación y la armonía de clases. Por otro lado, nunca se sumó a la retórica anti medios de comunicación, pero tampoco rompió, pese a tantos rumores, con Cristina, Nestor o el Frente para la Victoria. ¿No era contradictorio esto con su imagen, más cercana a un candidato de centro derecha? No, él lo utilizó como complemento. Le permitía demostrar lealtad, ese valor tan presente en la retórica peronista.

Pero en un momento Scioli dejó de comunicar la “marca” Scioli, rifando todo lo que que venía armando desde hacía (por lo menos) doce años, en unos meses.

Todo empezó el verano del año pasado. Cuando ya se olía que iba a ser muy difícil que el candidato del oficialismo sea otro, el entonces gobernador visitó el Espacio Clarín en Mar del Plata. Allá se mostró con periodistas del grupo y con Fátima Florez, imitadora de Cristina en el programa de Lanata. “El candidato” haciendo eso era raro.

Desde el oficialismo se dieron cuenta de que tenían que empezar a explicarle que ya no podía seguir siendo él. No pidió perdón, pero empezó a ceder y explicó que él “habla con todo el mundo”.

Para abril, Daniel ya había abandonado casi por completo el color naranja, rasgo monopolizador de sus comunicaciones como mandatario bonaerense. Como si no fuera suficiente y sin que nadie se lo pida demasiado, también adoptó el lema “Scioli para la Victoria”. La coyuntura también jugó y lo obligó a mostrarse muy cercano a Cristina luego de la denuncia y asesinato de Nisman, defendiéndola fuerte de las acusaciones del fiscal primero y de ser responsable de su muerte después. Estos hechos fueron actos de acercamiento, muestras de continuidad, pero también novedades. Lo que es claro es que pocos se podían atrever en ese momento a decir que ese acercamiento abrazador de DOS a CFK y el kirchnerismo era perjudicial. Pero había indicios.

Hasta la definición de las listas para las PASO en junio, Cristina se mostró más que reticente para elegir a Scioli como su candidato. Palos sutiles, como que “hacía monerías en TV” y continuas muestras públicas con Axel Kicillof en actos, dándole la palabra en TV, fueron algunas señales de que Daniel no era su candidato. Pero no había caso. Nadie medía como Daniel. Ni Randazzo, que asomaba mostrándose como hipercristinista en la retórica, pero era solo randazzista cuando de política se trataba. Entonces, entre un Scioli que ganaba seguro y un Randazzo que era tan poco kirchnerista como el gobernador, pero medía menos, ella también tuvo que ser pragmática.

Vuelvo al punto de partida de este posteo. Que siga viva esa idea de que Scioli perdió porque Cristina no lo apoyó lo suficiente me sorprende mucho. ¿Cómo explicamos que el apoyo de Cristina hubiera sido tan clave si ni siquiera pudo poner en la discusión un candidato que le gustaba (ni hablar de elegirlo)?

Durante los actos compartidos con la ex Presidenta, La Cámpora le cantaba “Randazzo, sos Scioli con dos brazos”

Más aún ¡los dos precandidatos “finalistas” resultaron los menos kirchneristas de todos los del Frente para la Victoria! Floro Randazzo, que a pura prepotencia casi llega a las primarias, no tenía en su gabinete, militancia o asesores a gente de filas kirchneristas. Durante los actos compartidos con la ex Presidenta, La Cámpora le cantaba “Randazzo, sos Scioli con dos brazos”. Desde el entorno de Cristina sabían que Florencio nunca iba a ser elegido porque, justamente, no era de su entorno. Y ella no hizo absolutamente ningún guiño pese a las oníricas declaraciones de Florencio cuando sostenía que ella le decía cosas como “Flaco, el candidato sos vos”.

Que Cristina no haya tenido otra opción que elegir entre él y DOS es el primer síntoma de que su apoyo no era determinante. De ser así, solo tenía que elegir algún candidato de su gusto y, campaña con apoyo explícito mediante, hubiese sido competitivo. Intentó, pero no daban los números.

No significa que no haya jugado. CFK sí jugó y no a perder. Durante las semanas previas a la primera vuelta, salía en cadena nacional más de una vez por semana y hacía mención a las elecciones. Jugó explicando que el proyecto era lo importante, que este debía continuar más allá de los nombres. Muchas veces con DOS al lado. Si eso influyó en la primera vuelta, lo hizo negativamente. El alto perfil de Cristina en la previa a las elecciones no lo ayudó. La campaña del ballotage la encontró con un perfil mucho más bajo, sin cadenas y con un Scioli acordándose de cómo había hecho para llegar a esa final durante los últimos 12 años. Ahí repuntó, pero no le alcanzó, ya no sabíamos quién era, estábamos mareados.

Un año después, podemos sostener que el electorado buscaba a alguien con perfil conservador, pero desde que Scioli se convirtió en el candidato de Cristina empezó a hacer cosas que el Scioli histórico nunca hubiera hecho. Se mostró muy cerca de los movimientos sociales, habló de la creación de un Ministerio de Economía Popular, anunció que Mariotto sería su Ministro de Cultura en caso de ser elegido presidente y no fue al debate. Se kirchnerizó.

Scioli hasta ese momento no fue kirchnerista, era parte de esa unidad hoy rota del peronismo, pero no kirchnerista. De golpe fue las dos cosas. Y conservador. Un día se mostraba con Emilio Pérsico y al otro día iba al programa de Fantino con Miguel Bein explicando que había que devaluar. Kirchnerismo con la cara de Scioli resultó incomunicable, espantó indecisos.

Quizás por agradecido, quizás por equivocado, quizás por pragmático, quiso dejar contentos a todos, hasta a los que no hacía falta contentar (¿a quién iban a votar acaso desde el kirchnerismo si no era a él?). Ese giro sciolista, en un contexto de giro al conservadurismo de la región, por no decir del mundo, no fue la decisión con más timming que pudo haber tomado.

Lo que pasó después del 25 de octubre de 2015 es una de las claves de por qué sostengo que la presidencia la perdió Scioli desde la comunicación y no Cristina..

Entre la primera vuelta y el ballotage cambiaron dos cosas. La primera fue la militancia espontánea, en las redes y en todas partes peleando el voto, intentando convencer a todo el mundo de que debían votar por Scioli. Por Scioli, no por el proyecto. O sí, pero menos que antes, cuando decían que el candidato era eso, el proyecto. Ellos se acordaron de que su candidato tenía nombre y apellido y Scioli también, pero ya era tardísimo. DOS empezó a explicar que el 10 de diciembre arrancaba “otro gobierno”, uno que iba a corregir lo que haga falta. Así, con Daniel siendo Scioli nuevamente y con la militancia pidiendo votar por él (además de la tarea que realizaron poniendo el cuerpo, claro está) el entonces gobernador quedó muy cerca de llevarse lo que se le escapó.

Ideas del tipo “Cristina jugó a perder”, o “Si lo apoyaba más, Daniel ganaba” vuelven a ningunear a Scioli como antes de la primera vuelta. No lo consideran ni capaz de perder una elección por si mismo.

DOS compró eso. Compró que todo lo que había construído a su alrededor durante tanto tiempo era secundario, que debía cambiar el foco para asegurar. Dejó de comunicar sciolismo, algo muy parecido a comunicar macrismo, y empezó, después de doce años sin hacerlo, a comunicar kirchnerismo. Por este cambio comunicacional de Scioli, el proyecto (como vaticinó el año pasado un ministro) quedó efectivamente manco.

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Luciano Safdie

Periodista. Comunicador social // Twitter: @judioennavidad

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