Los bigotes del león

Rodrigo Hobert es sociólogo y Doctor en Ciencias Sociales. Se desempeña como docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Tres de Febrero. Desde este lugar dialogó en un extenso reportaje con Matías Cambiaggi sobre participación social y acción colectiva en la Argentina reciente.

Cambiaggi y Hobert a lo largo del reportaje intentaron desanudar la trama de la dinámica de participación social, para comprender la alquimia que se dió entre esta última y la acción estatal.

En el primer tramo de la conversación, el sociólogo conceptualizó que “la participación social en los últimos años tuvo distintas modalidades y fundamentos que hacen imposible sostener que sea exclusiva de un sector social. El 2001 emerge como momento del agotamiento de una modalidad de ejercicio del poder”. También explicó que “no todas las experiencias de participación social, ni siquiera la mayoría, tendieron a cuestionar el núcleo duro del poder en Argentina. Sin lugar a dudas el éxito del establishment, su legitimidad como bloque dominante, está en lograr convertir sus intereses particulares en intereses generales”.

Por otro lado, para Hobert “no debe haber existido en estos años un ámbito de la vida pública en el que no se haya contemplado a la participación como una modalidad viable y eficaz para la transformación de la realidad. Durante gran parte de la historia de nuestro país hubo una continuidad represiva que moldeó una pedagogía de la participación colectiva”. Además de esto, en la segunda parte del reportaje agregó que “no es que el kirchnerismo haya motorizado la movilización popular a partir de su administración del Estado, sino que el sentido de sus políticas y de su contenido ideológico fue el resultado de un proceso social mayor que le dio forma al kirchnerismo. No hubiera sido posible el kirchnerismo si no hubiera existido un proceso social que lo contuviera y dinamizara”.

A continuación, la tercera y última de las tres partes en que constará este reportaje.


 

Matías Cambiaggi (MC): ¿Qué nuevos interrogantes te sugiere la victoria de Cambiemos?

Rodrigo Hobert (RH): La verdad que tengo muy pocos sobre qué van a hacer y muchos sobre cómo va a reaccionar la sociedad. La alianza Cambiemos está preñada de intereses opuestos a los nacionales y colectivos. Los primeros meses de gestión reafirman las toneladas de prontuarios de cada uno de los integrantes de esta alianza. Muchos de los que sabían qué iba a pasar después del 10 de diciembre se sorprenden por las medidas que se van tomando. Fundamentalmente por lo autoritario de la gestión. Creo que eso tiene que ver con una sobreestimación del carácter democrático de la derecha argentina. Por un lado hubo una correcta lectura sobre los intereses que representa Cambiemos, pero por otro se construyó un supuesto sobre el respeto que esta alianza iba a otorgarle a los logros conquistados desde la recuperación democrática. Básicamente no se puso en cuestión, ni se interpretó cabalmente la amenaza real que suponía la victoria de Cambiemos para nuestro país y para la paz social democrática. Y creo que esto estuvo vinculado con el hecho de que se asociara a Cambiemos con los noventa, con el menemismo; e incluso con el gobierno de De la Rúa.

Cambiemos conjuga intereses económicos e ideológicos que contradicen los términos de una democracia inclusiva. La estrategia light del macrismo es autoritaria, violenta y extremadamente perjudicial para los intereses nacionales y colectivos. Su propio ADN va a conducir a distintos sectores de la sociedad a situaciones límite. Es la tensión ontológica del macrismo

Son asociaciones muy generales que buscaron focalizar el sentido de la amenaza sobre las consecuencias del neoliberalismo. Fijate que las críticas no se centraron sobre las modalidades democráticas de esos gobiernos, sino sobre el sentido excluyente de sus políticas económicas. Por eso a muchos le resulta tan sorprendente que el macrismo gestione transgrediendo las leyes y la constitución. Y el error está y estuvo en no comprender que la derecha argentina no es democrática. Además se pensó a Cambiemos como una alianza partidaria, en términos de la conjunción de organizaciones políticas tradicionales. Pero Cambiemos conjuga intereses económicos e ideológicos que contradicen los términos de una democracia inclusiva. Articula sus decisiones en función de los intereses de los grupos económicos concentrados, con el apoyo abierto de sectores no democráticos como el Poder Judicial, el empresariado, el sindicalismo vitalicio, y los jirones del pejotismo ultra conservador. Entonces uno se pregunta cómo es posible suponer que actores que se perjudican con el desarrollo y la ampliación democrática vayan a actuar de modo contrario a sus intereses y trayectorias. Por eso digo que representan una amenaza para los intereses del país.

mauricio-macri-presidente-2135291w620

Cambiemos tenía una estrategia inicial muy idealizada destinada a generar un shock económico financiero. Medidas mucho más violentas y autoritarias que las actuales, orientadas a garantizar la transferencia de la riqueza ciudadana a manos del capital concentrado nacional y trasnacional. Ellos mismos lo confiesan. Por eso dicen que optaron por un gradualismo. Pero esta decisión no fue por su respeto a los derechos civiles, laborales y humanos, sino por las consecuencias inmediatas que esas medidas violentas iban a generar sobre su gobernabilidad. Así y todo queda demostrado que la estrategia light del macrismo es autoritaria, violenta y extremadamente perjudicial para los intereses nacionales y colectivos. Esta situación de ajuste y transferencia de riqueza se va a ir profundizando. Tiene que ver con la propia génesis de intereses que hacen a Cambiemos. Su propio ADN va a conducir a distintos sectores de la sociedad a situaciones límite. Es la tensión ontológica del macrismo. Shock o gradualismo. Se optó inicialmente por el gradualismo por la necesidad de tiempo para llevar adelante reformas estructurales que garanticen la extracción sostenida de riqueza de nuestro país, más allá del color del partido o la alianza que esté en el gobierno. Tiempo para fijar condicionamientos económicos y financieros que limiten toda posibilidad de redistribución de la riqueza y de desarrollo nacional.

Si se incrementa la conflictividad social y no se obtienen las ganancias y condicionamientos esperados en el corto plazo, es probable que comiencen las deflexiones dentro de la alianza. El interrogante va a estar en si se deben profundizar o no las políticas de ajuste y transferencia violenta de riqueza ante una situación de alta conflictividad social, freno parlamentario y deserciones de sus aliados

Pero este gradualismo está condicionado por la obtención de resultados de corto plazo. Si se incrementa la conflictividad social y no se obtienen las ganancias y condicionamientos esperados en el corto plazo, es probable que comiencen las deflexiones dentro de la alianza. Fundamentalmente de la pata pejotista y de los potenciales aliados que puedan recolectar en esta primer etapa. No parece ser el panorama de los próximos meses. Pero un fracaso temprano en su estrategia gradualista puede agravar el ya de por sí débil panorama parlamentario que presenta Cambiemos. Por eso el peligro que representa la tensión interna de esta alianza. Y el interrogante va a estar en si se deben profundizar o no las políticas de ajuste y transferencia violenta de riqueza ante una situación de alta conflictividad social, freno parlamentario y deserciones de sus aliados sindicales. Avanzar hacia el abismo de los estallidos sociales, o implementar cambios controlables. Todo esto en un contexto internacional muy complicado, con exigencias tremendas para los países alineados y dependientes del capital financiero.

MC: ¿Cómo considerás que se va a dar la participación en esta nueva etapa?

RH: La pata política de Cambiemos supo interpretar el momento de la conciencia colectiva y lo utilizó con todos sus recursos para obtener una victoria electoral. Actuaron fuertemente para inclinar la cancha a su favor con operaciones judiciales, financieras, sindicales y periodísticas. Leyeron muy bien el contexto y actuaron eficazmente. En términos de nuestra historia es extraordinario que accedieran al control del Estado por el voto, en lugar de llegar por medio de un golpe cívico militar, como lo hicieron durante todo el siglo pasado. Lo que no termina de quedar claro es si ellos mismos se creen lo que vienen repitiendo sus comunicadores y editorialistas de Clarín y La Nación. Si realmente creen que la sociedad está de acuerdo con incrementar la desocupación, la desindustrialización, la pérdida del poder adquisitivo y la pérdida de soberanía. Y hablo de soberanía económica, financiera, política, alimentaria, educativa, sanitaria y territorial.

Creo que es lógico que como intelectuales orgánicos sus comunicadores machaquen con esa idea, y con la de que el kirchnerismo se acabó y que con el fin del kirchnerismo se terminó el estado de bienestar. Que existía una debacle silenciada y que todos los actos de gobierno son consecuencia de una pesada herencia K. Todas estas cuestiones pueden resultar verosímiles para los consumidores de esos medios que vienen siendo manipulados desde hace décadas. Pero dudo que los que ordenan el juego en esta alianza, los que manejan los hilos, realmente lo crean. Sería un gran error si así fuera. Porque más allá de la escasa conflictividad derivada de las primeras medidas de transferencia de riqueza hacia el sector concentrado, es esperable que conforme estas transferencias impacten en el poder adquisitivo de los ciudadanos, se eleve la conflictividad. Y el contexto actual no es similar al de finales de los ochenta o de los noventa. Hubo una significativa expansión de la conciencia respecto de los beneficios de un estado social, porque se experimentaron esos beneficios. No es el recuerdo de un abuelo, ni la evocación mítica sobre un pasado glorioso. Es algo cercano y tangible.

No es sensato tirarle de los bigotes al león cuando uno cree que está dormido. No hay que confundir la contemplación con pasividad o entrega. En ese contexto es probable que el mismo macrismo sea el dinamizador de la participación social. No como algo buscado, sino como consecuencia de sus políticas de exclusión y de sus provocaciones

Por eso creo que sería un error interpretar como válidas las lecturas idealizadas sobre un kirchnerismo derrotado y una sociedad entregada felizmente al ajuste y al hambre. Además persiste esa concepción sobre la artificialidad de los movimientos sociales. Es una idea instrumental y autocomplaciente. Porque tiende a justificar los pasos a seguir en virtud de una lectura conveniente. Se avanza hacia el ajuste porque nadie nos para, ni nos va a parar. Ganamos y se terminó todo lo pasado. Y en términos sociales no es tan fácil la cosa. Por un lado está la sociedad, las familias, los trabajadores, los jubilados, los jóvenes, que vieron mejoras significativas sobre sus condiciones de vida en la última década. Incluso los que votaron a Cambiemos. ¿Qué van a hacer cuando ajuste el hambre? ¿Cuándo no alcance el sueldo o no haya trabajo? ¿Cómo van a reaccionar? Por otro lado están las organizaciones sociales, donde también incluyo al kirchnerismo como movimiento. Estas organizaciones no sólo están vivas y plenas de contenido, sino que además están recomponiéndose internamente. Incluso la derrota electoral puede jugarle a favor al Frente para la Victoria en términos de recambio interno y renovación. Al día de hoy todas las políticas de Macri reafirman los peligros que anunciaba el kirchnerismo. Lo que se anunció como campaña del miedo, hoy se traduce en las políticas efectivas del macrismo. Esta situación también reafirma la posición del kirchnerismo.

Por eso sería un grave error leer la realidad desde el prisma del autoconvencimiento. Existen gestos y medidas muy claras destinadas a mojarle la oreja a los kirchneristas. Provocaciones innecesarias que parecieran ser síntomas de esos errores de lectura sobre la realidad. Esos actos podrían quedar en lo anecdótico si el macrismo hubiera continuado con un estado de inclusión y bienestar. Pero no es así. Entonces, de seguir en esta vía, el macrismo va a transitar por una cuerda muy floja. Presionado por los intereses económicos, con fuertes tensiones internas, con un incremento de la conflictividad social, con la caída de los indicadores de bienestar social, y con organizaciones sociales en la calle, además de aquellos que se vayan sumando frente a las distintas medidas depredatorias. Por eso creo que no es sensato tirarle de los bigotes al león cuando uno cree que está dormido. No hay que confundir la contemplación con pasividad o entrega. En ese contexto es probable que el mismo macrismo sea el dinamizador de la participación social. No como algo buscado, sino como consecuencia de sus políticas de exclusión y de sus provocaciones.

The following two tabs change content below.

Matías Cambiaggi

Sociólogo (UBA). Autor del libro "El retrato del olvido" // Twitter: @mcambiaggi

Últimos posts de Matías Cambiaggi (Ver todos)