Reapareció Prat Gay: Destrozó la política ecónomica de Cambiemos y habló de su futuro político

El exministro levantó temperatura en el equipo económigo del gobierno durante una entrevista al diario Perfil. Tras reconocer que “había metas de inflación que eran coherentes con las fiscales”, aseguró “que se corrigieron las metas fiscales” con adaptación “a la nueva realidad con ese pragmatismo al que hacía referencia” y “no se corrigieron las metas de inflación y esto generó una tensión en lo macro entre lo fiscal y lo monetario”, disparó con dureza contra el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Prat-Gay sugirió que por los mencionados errores de Sturzenegger se generaron “un punto más de caída del producto bruto” y “se enfrió la economía porque no había una relación entre las nuevas metas de inflación y la política del Banco Central”.

“Casarse con una meta incompatible con los números fiscales lleva al Banco Central a tasas de interés más altas, un tipo de cambio más bajo y probablemente menor recuperación económica. Tengo pocas dudas de eso”, completó el exministro, y sostuvo que por esa razón “en 2016 se enfrió de más la economía” ya que “cuanto más agresiva sea la política del Banco Central en la reducción de la inflación, más complicada será la política fiscal”.

“Quien pida un ajuste más rápido, o un ajuste fiscal en lugar de gradual, o no hizo los deberes o pide algo draconiano en un marco política y socialmente inviable”, disparó finalmente acerca de su colega PRO, y lo atribuyó a “atarse de manera fanática a una meta” de inflación, a la que describió como “la obsesión por la meta original, que debió ser modificada y era del 17% de máxima”. Y agregó: “Deja cierto sabor amargo, de no haber cumplido. Una meta no puede ser más importante que el rumbo elegido. Es ahí donde vale más el pragmatismo”.

En esa línea, Prat-Gay reconoció la fuerte dependencia del modelo económico PRO en el endeudamiento externo y los riesgos que eso conlleva “sobre el tiempo que se tardará en llegar al equilibrio en el que no sea necesario el financiamiento internacional” y “la posibilidad de una turbulencia internacional que pueda dejar al país sin crédito”.

Luego, aprovechó para destrozar al actual ministro de Finanzas, Luis Caputo, que afirmó en una entrevista con Bloomberg que “Argentina será la estrella de los mercados emergentes en los próximos 20 años”. Prat-Gay respondió con dureza: “Hay que ser cautelosos. Cuando escucho ciertos comentarios sobre que Argentina será la estrella de los próximos veinte años, o que se vienen veinte años de esto o de aquello, pienso en aquella frase: ´Estamos condenados al éxito´. Eso no se aplica nunca, sobre todo en un mundo tan incierto”.

Consultado respecto de si después de octubre puede haber menos gradualismo, línea defendida a ultranza por el exfuncionario, deseó que “gane el pragmatismo, ésa es mi visión de la política económica, de la economía política y de la política en general” porque “el jefe, el soberano es el pueblo” y “lo que hay que hacer es testear permanentemente la situación, no enamorarse de los grupos focales”.

Prat-Gay reconoció que “puede ser” que el PRO haya evolucionado “al pasar de una mirada ortodoxa, más estructurada y menos flexible de la economía, al gradualismo” por su contribución. “Con el paso del tiempo fuimos convergiendo, en primer lugar por ese pragmatismo al que hacía referencia antes, y en segundo lugar por un orden de prelación muy marcado: antes que nada Argentina, después Cambiemos y lo que significa, tercero el Presidente. Lo que ordena la discusión en Cambiemos es eso, y que todos encontramos un punto de convergencia común que fue la oposición al kirchnerismo”, disparó en una suerte de paráfrasis de la “verdad peronista” de “primero la Patria, segundo el Movimiento y luego los Hombres”.

Consultado por sus aspiraciones políticas, Prat-Gay sorprendió al señalar “Tengo la vocación del servidor público y la convicción de que puedo hacer un aporte, como lo he hecho desde distintos lugares, como presidente del Banco Central, diputado nacional, o ministro de Economía en un momento muy particular. Si lo que me pregunta es si creo que tengo más para dar, la respuesta es sí. Estoy convencido de eso. Me gustaría competir en las elecciones de 2019. Dejé pasar éstas y creo que hay otros cargos ejecutivos en los que podría enfocarme. Mi distrito natural es la Ciudad de Buenos Aires”.

Luego de eso, reconoció que “el único cargo ejecutivo que habría en ese distrito sería el de jefe de Gobierno”, que actualmente ostenta Horacio Rodríguez Larreta, integrante de Cambiemos y uno de los fundadores del PRO, que además es amigo del exdiputado nacional y posiblemente pretenda ser reelecto en su cargo en 2019.

No obstante, la mayor sorpresa llegó cuando sostuvo que no es la única posibilidad que evalúa: “Tengo una idea, no sé cómo llamarla, cariñosa digamos, de que podría competir en Tucumán, que es el distrito de mi padre y de mis abuelos”.

Interpelado acerca de que en ese distrito electoral también hay un mandatario peronista, Juan Manzur, que probablemente busque continuar en su puesto y que tuvo buenos resultados en los comicios de 2015, Prat-Gay dijo: “Pensemos esto todavía está en el plano de lo aspiracional. Con Juan tengo una muy buena relación, me parece un gobernador, al que hay que respetar. Más allá de su pasado kirchnerista, ha tenido una actitud muy constructiva con el gobierno de Macri, al menos durante el primer año”.

Sin embargo, aprovechó para dispararle porque “hay dos cosas” que no comparte “de la política tradicional”. “La primera es que exista una profesión de político. No me gustan los políticos que con tal de mantenerse en esa escalera mecánica y no caerse agarran cualquier cargo, pasan de ministro a secretario del municipio de La Matanza. Más allá del tamaño del municipio y con todo el respeto que me merecen los matanceros, eso me huele a ´me agarro de lo que puedo hasta la próxima´. Esa es la primera cuestión. La segunda es tener en claro que lo que existe es una competencia política, no la enemistad. No nos debe ir la vida en ello”.

El exministro no sólo confesó sus aspiraciones, sino que también criticó fuerte algunas decisiones del gobierno nacional. Tras reconocer que “había metas de inflación que eran coherentes con las fiscales”, pero que “lo que pasó fue que se corrigieron las metas

 

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