Avanza «Scioli al gobierno, Cristina al poder»

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El cerrojo Institucional

Latinoamérica está iniciando un proceso de amesetamiento político, se cierra el ciclo de fuerte avance reformista iniciado en 2002 con Lula (Chávez estaba antes, pero Brasil es Brasil). Nada dramático, seguirán las mismas fuerzas políticas conduciendo los países del cono sur, pero en versiones más conservadoras. Tabaré en Uruguay es un ejemplo. Existen dos maneras de leer este proceso: como «un giro a la derecha», que implicaría un retroceso; o como «pasar de 5ta a fondo a 3ra regulando», para usar una metáfora automovilística.

Se insiste en que si el kirchnerismo se aferra tozudamente a ofrecer al electorado, que busca continuidad con cambio o cambio con continuidad (lo que desvela a los encuestadores y candidatos, descifrar la dosis exacta de ambos en la fórmula), se aislaría perdiendo sin pena ni gloria las presidenciales. Basta imaginar la performance electoral de un Rossi, Urribarri y demás kirchneristas «puros». Algunos incluso arriesgan que Randazzo (que no es kirchnerista «puro») también cae en la volteada. Para decirlo sin vueltas: si el kirchnerismo quiere ganar, debe jugar fuerte con Scioli. A fondo.

Muchos en el kirchnerismo dudan de «Daniel» y temen una emancipación traumática en términos políticos. Scioli, un moderado, un conservador popular (de los que abundan en el peronismo desde sus inicios allá por 1945) ha dado muestras de lealtad desde 2003 a la fecha, particularmente en la crisis del campo y en las fatídicas elecciones de 2009. Sin embargo esto es política y el General Perón decía que «hay dos clases de lealtad, la de los que son leales de corazón al Movimiento y los que son leales cuando no les conviene ser desleales. Con ambos hay que contar, usando a los primeros sin reservas y utilizando a los segundos, a condición de colocarlos en una situación en la que no les convenga defeccionar.»

Entonces, si Cristina duda de Scioli, le arma un cerrojo institucional. ¿Cómo sería eso?

  • CFK arma las listas de diputados nacionales en las provincias. Se asegura el control de diputados (del senado no vale la pena, porque el presidente seduce gobernadores con el presupuesto en obras y los senadores responden a los gobernadores, siempre).
  • Arma la fórmula a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. En caso de «emergencia», pasar la provincia que es un país dentro de otro país a la oposición no es cosa menor. Además se garantiza el control del peronismo bonaerense, fundamental.
  • Coloca al vicepresidente. «Los Cobos no existen, pero que los hay los hay».

Existen dos grandes teorías de qué hará Cristina. Ninguna contempla que se vaya a la casa a tejer: intentará seguir siendo la conductora del movimiento nacional, aun sin ser presidenta.

La primera opción es la del cerrojo institucional, donde ella retiene el poder, la lealtad del movimiento. Es fundamental en ese esquema que se postule a diputada por la provincia de Buenos Aires, para retener esta provincia (frente a la amenaza massista) y Santa Cruz con la candidatura de Máximo Kirchner. Es una condición excluyente porque los gobernadores peronistas no andan con vueltas  y enseguida te arman «la mesa», y no hay que quedarse fuera de esa mesa, Cristina necesita conducirla. En caso de CFK diputada conduciendo la tropa legislativa, la pregunta pertinente es: ¿Qué le conviene más a Cristina, ser jefa de bloque del FpV o presidenta de la Cámara Baja (tercera en la línea de sucesión presidencial)?

La opción Macri

La otra opción que sonó fuerte es que Cristina haga «la gran Bachelet» y le deje a la oposición de derecha el gobierno para volver en 2019. Rememora la jugada de Menem en 1999, que boicoteó a Duhalde para que gane la Alianza y él seguir reteniendo el poder dentro del peronismo. Algunas fuertes señales hacia Macri, colocándolo como el interlocutor principal en la oposición y dándole alguna mano en su unión con los radicales fortalecieron esta versión.

La «ventaja» de esta jugada es que ordena luego de 12 años de implosión el sistema de partidos argentino en una «centroizquierda» FpV federal versus una «centroderecha» PRO con bases en la pampa húmeda. Incluso podría avanzarse más allá y discutir la coparticipación federal, gran tema tabú de la política argentina, haciendo que los platos rotos los pague Macri en su presidencia.

Sin embargo, Cristina viene dando señales de que «va a jugar a ganar». Creer o reventar. En la última semana CFK «bancó fuerte» la decisión del gobernador Jorge en La Pampa y Capitanich en Chaco de jugarse a las intendencias de sus respectivas capitales de provincia al tener impedida la reelección. Incluso en su visita a Chaco, Cristina se despachó con una frase reveladora: «No hay cargos menores, hay grandes responsabilidades superiores». Todos recuerdan a Néstor yendo como diputado testimonial…

¿Qué hará Cristina? Todo hace suponer que apostará a un Scioli ganador, cerrojo institucional mediante. En ese caso ella será diputada por Buenos Aires y Máximo Kirchner, «que no necesita el aura de nadie», será diputado nacional por su pago chico, Santa Cruz, con la ayuda del arrastre por arriba en la boleta del Gobernador y por abajo del Intendente de Río Gallegos. No puede fallar. ¿O sí?

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Santiago Costa

Licenciado en Ciencia Política (UBA). Periodista // Twitter: @san2011costa