Nair Cisneros: fotografía con perspectiva de género

“No hay mujeres que no sean fotogénicas, lo que hay son fotógrafos de mierda” sentencia la fotógrafa de 28 años, en la entrevista otorgada a ABC en línea

La actual encargada de imagen y redes de la Diputada por Unidad Ciudadana, Fernanda Vallejos, habla de imagen, comunicación y feminismo. (¿?)

 

¿Cómo decidiste dedicarte a la fotografía y en particular a la fotografía con perspectiva de género?

Elegir la fotografía como profesión y orientarla hacia la perspectiva de género es(¿fue?) el resultado de dos procesos que se dieron en paralelo de los cuales resultó la cámara como la mejor herramienta de síntesis de los mismos. Siempre tuve esa necesidad de comunicarme y de interpelar a los otres, pero tuve que hacer todo un camino en mi formación universitaria para comprender qué y cómo lo quería comunicar. Empecé con administración de empresas, estudié durante algunos años y aunque nada que ver, fue el esquema de comunicación que se da en las áreas de marketing lo que me decidió a dar un vuelco. De ahí pasé a la radio, empecé a estudiar producción de radio y televisión y cuando empiezo a trabajar con cámara de fotos encontré en la imagen fija una instancia que tiene la capacidad de sintetizar absolutamente todo pero que también deja un espacio para que el receptor construya su propia interpretación. Considero la fotografía el método perfecto, para poder decir lo que yo quiera, pero también dejar esa brecha a que el otro me reinterprete.

Lo de la perspectiva de género tiene más que ver con mi historia personal. Cuando encontré el cómo comunicarme, el qué quería comunicar de todo lo que tenía para decir, se fue dando por decantación al ver que mi historia era una historia compartida. Y desde entonces no he buscado más que visibilizar ese pasado común al que nos empuja el machismo y la lucha que hoy damos para cambiarlo.

Además de fotógrafa, trabajas junto a una diputada nacional que tiene mucha presencia en la esfera pública. La política no es un terreno fácil y hay que hacer todo un trabajo en torno al género. ¿Cuál es tu perspectiva al respecto?

Ningún entorno donde a la asimetría de poder se le suma la desigualdad que existe entre los géneros, es un terreno fácil. No considero que la violencia que se ejerce hacia la mujer en el ámbito político diste mucho del que se ejerce en otros espacios de trabajo.

No obstante, para mí, no hay peor lobo con piel de cordero que el patriarcado disfrazado de compañero. Una espera que esa conciencia social que atraviesa a los movimientos nacionales y populares se traslade a conciencia de género, pero no siempre ocurre. Estoy casi convencida que, si digo que en política todas hemos sufrido desde micro machismos hasta violencia física explícita, estoy en lo cierto. Sin ir más lejos, ahora hemos tomado conocimiento del caso de compañera de Merlo, Micaela Rodriguez, que denunció a un funcionario del municipio que había sido su pareja y que sufrió constantes aprietes para desdecirse de dicha denuncia. Micaela tuvo la suerte de tener a toda una organización que la respalda, y sabe que no está sola, pero ¿qué pasa con aquellas que no tienen este acompañamiento? ¿o que no saben cómo acceder al mismo?

Para mí, hoy poder trabajar para una mujer, con la impronta y la integridad de Fernanda, me quita bastante de encima, ese miedo de volver a enfrentar situaciones de violencia. Pero no es suficiente esconderse bajo el ala de una mujer con poder o saber que, si una está en una organización cuenta con el respaldo de la misma, para sentirse más o menos protegida. Acá es donde creo que desde el feminismo tenemos que ampliar y profundizar las bases de organización para ser una herramienta accesible de apoyo y contención para todes en todos los ámbitos.

Volviendo a la fotografía quería preguntarte cómo es un trabajo artístico que se construye con perspectiva de género y aquel que no se construye desde ese lugar.

 Cuando tu objetivo es el empoderamiento de la mujer, buscás el detalle, cuestiones muy íntimas, a veces un gesto. Tengo por ejemplo miles de besos entre parejas lesbianas, trans y son fotos que adoro porque para mí son el registro del quiebre del paradigma heteronormado del lugar del afecto de la mujer. Lo mismo me pasa al trabajar con cuerpos disidentes. Básicamente, apunto a todo aquello que rompa con la lógica de que ser mujer implica ser sumisa, bonita, cis y/o heterosexual. Es más, mi foto preferida es la que facebook no me deja subir, pero que habla de todo esto.

¿Cómo es la foto que facebook no te deja subir?

 Hubo una muestra en Congreso durante una de las movilizaciones por Ni Una Menos, donde una chica realizó una intervención artística haciéndose body painting. Se había puesto cadenas de papel en las manos que la ataban al Congreso y alrededor estaban todos estos paradigmas impuestos a la mujer: blanca, obediente, heterosexual, etc. Ella, con su pelo todo revuelto, y su cuerpo desnudo cubierto de pintura rompía con estas imposiciones, pero al mismo tiempo estaba atada a ellas. La cuestión es que entre la pintura se veía el indicio de un pezón, y nada, ya sabemos cómo es Fachobook con respecto al cuerpo desnudo de la mujer y me la bajó. Este año para el 8M la volveré a subir con un graph encima de las lolas y veremos qué pasa… pero esa foto se va a ver, o se va a ver.

Trabajaste con modelos plus size que salen de los estándares de belleza heteronormados y trabajaste la belleza y sensualidad desde la fotografía en cuerpos disidentes. ¿Cómo fue esa experiencia?

 Con esa experiencia desarrollé una teoría, que no se si puedo aplicar de la misma manera a los varones cis, pero que básicamente sostiene que no hay ninguna mujer que no sea hermosa. Podemos debatir si podría encontrar belleza en una persona que considero cruel o mala, pero si me apego a lo estrictamente físico, no existe la mujer que no sea “fotogénica”, lo que existen son fotógrafos de mierda que tienen tan estereotipada la noción de belleza, que no pueden encontrarla en otro lugar que no sea el común.

Lo que hicimos con Samanta Alonso, que es la modelo con la que trabajamos este proyecto, es visibilizar un poco más eso. Porque también otra cosa con la que tenemos que romper es dejar de torturarnos con cómo nos vemos, a pesar de los que nos corrían con que hacíamos apología de la obesidad. Lo que hicimos y seguiremos haciendo, es demostrar de que no hay forma de estructurar la belleza, la intensidad y la sensualidad de la mujer a un montón de números que definen altura, peso y diámetro de las curvas.

¿Qué implica ser mujer dentro del universo de la fotografía?

 La realidad es que es un trabajo muy unipersonal, en el que por lo general tengo poco roce con mis colegas, y también un poco por eso lo elegí. Pero me ha pasado, por ejemplo, de cubrir actividades y que, en el área de prensa, entre periodistas, camarógrafos, fotográfos y asistentes, haya 2 o 3 mujeres y 30 tipos. Este es un trabajo que exige muchísimo tiempo y disponibilidad si una quiere alcanzar éxito y reconocimiento. Si eso le agregamos que también una es madre, esposa, ama de casa y militante, lograr ocupar esos espacios, que por lo general ocupan los varones, se vuelve un poco más complicado, pero por lo mismo, es más necesario no desistir para lograrlo.

Sos madre de un varón ¿Contanos cómo es criar a un niño en un contexto patriarcal?

 ¡Y con un padre patriarcal! El padre de mi hijo es la típica construcción machista y heteronormada. Ciar a un hijo varón en estas condiciones, cuando una es feminista, implica una dedicación constante de enseñarle a romper un poco con esa idea y que pueda ver que hay otras formas de vincularse con los otres desde el respeto y la igualdad. Todo esto mientras yo misma lucho para deconstruir mis propias contradicciones arraigadas por la formación machista que nos impone esta sociedad. Pero, la realidad es que mi peque es un nene con mucho amor por todo lo que lo rodea, muy abierto y con mucha capacidad de comprensión, y eso me hace todo el proceso mucho más fácil.

 

¿En qué estás trabajando que nos puedas adelantar sobre fotografía con perspectiva de género?

Ahora con muy una manija con el 8M  y con todo el registro que va a salir de ese evento. Pero en paralelo estoy trabajando sobre la idea de una muestra sobre violencia de género que sea lo más representativa posible del verdadero dolor y sufrimiento al que somos sometidas las mujeres cotidianamente, pateando el lugar visualmente agradable desde el que, por lo general, se arman las campañas contra la violencia de género. Voy por algo que choque tanto, que sea insoportable de ver. Cuando este proyecto sea presentado, podré ver quienes dan vuelta la cara ante nuestro dolor y quienes no

Manifestaste a la fotografía como herramienta de comunicación del feminismo dentro de un conjunto de estrategias diferentes. ¿Cómo evaluás las acciones que como movimiento se han llevado a cabo?

Yo no le cambiaría nada al sistema de comunicación que venimos implementando, porque no estamos mal. Si lo logramos con Rial, entonces vamos por el buen camino. ¿Cambiar para qué? ¿Para complacer a quién? El movimiento tiene cada vez más adeptos, no menos. ¿Por qué cambiar?, todo lo contrario, lo tenemos que hacer es seguir trabajando con esta línea y perfeccionarla. Porque la realidad es que nosotres no lleguaremos a ver un mundo menos machista, pero por lo menos esta generación será la que parirá a los hijes del feminismo, y hoy menos que nunca podemos dar un paso atrás.

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