“En la soledad del ajuste que tanto advirtió Durán Barba”

Por Alejandro Aguero

Finalmente la realidad le ganó al relato y Mauricio Macri terminó por ponerse la camiseta del ajuste. Tanto años de marketing comunicacional invertidos para concluir licuando el capital simbólico en solo un par de jornadas. Alcanzó una corrida bancaria para recordar todos y cada uno de los fantasmas que por años acecharon a los argentinos.

FMI, Dólar, devaluación y ajuste. El combo explosivo que aceleró el proceso de implosión de la imagen presidencial.

“Nunca (o casi nunca) un gobierno que ajustó pudo después recuperar la popularidad perdida durante el ajuste”, analizó Durán Barba en el libro “Cambiamos” de Hernán Iglesias en una advertencia que hoy define el paisaje político del oficialismo.

Si la feroz escalada del dólar había trastocado la opinión pública, el ingreso del FMI a la escena política terminó por significar la magnitud de la crisis del gobierno. No hay operación comunicacional posible que permita morigerar la carga negativa de ese organismo internacional que fue síntesis de la debacle neoliberal.

Por primera vez Mauricio Macri quedó solo en el centro del debate público sin el auxilio del kirchnerismo ni la posibilidad de apelar a la herencia como factor explicativo de la realidad. Hoy el presidente paga una importante factura que acumula no solo la decepción por las promesas incumplidas, sino, y por sobre todo, la frustración de una sociedad que asumió que el futuro finalmente no llegará.

Fue Napoleón quien eternizó una frase que suele aplicarse en la política: “Si el enemigo se equivoca, no lo distraigas”. ¿La oposición mantendrá esta máxima que parece haber entendido Cristina Fernández durante la discusión de las tarifas?

El gobierno necesita del conflicto y las expresiones desbocadas de Elisa Carrió en sus redes sociales así lo confirman. La sesión en la cámara de diputados será una prueba clave para una oposición que deberá encontrar un equilibrio entre la crítica mesurada y la obstrucción sobreactuada. Sin embargo, la carrera electoral y el reflejo de un gobierno en caída libre pueden llevar a dirigentes como Sergio Massa a caer en los típicos errores de exceso de protagonismo sin estrategia política.

Otra frase del ‘gurú’ ecuatoriano podría marcar los temores del presente de Mauricio Macri. “Tengo tres amigos que llegaron al gobierno e hicieron ajustes (Gonzalo Sánchez de Losada, Fabián Alarcón y Jamil Mahuad). Los tres están o estuvieron presos o prófugos”.

Así de vertiginosa e impredecible es la Argentina. De la reelección allanada a un presente que amenaza con llevarse puesta a la experiencia de Cambiemos.

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