La infancia en Argentina

Reconocimiento de los espacios de cuidado. Diagnóstico y desafíos.

Por Ayelén Lemos, Carolina Brandariz y Ezequiel Pérez

En nuestro país uno de cada cinco niñes es pobre. Si bien la denominada “primera infancia” ha sido sujeto de políticas orientadas por los organismos internacionales de crédito y ha habido una preocupación genuina de los gobiernos populares anteriores para que la infancia volviera a ser “la única privilegiada”, las políticas devastadoras de ajuste de Cambiemos, nos dejan esta preocupante estadística. La nueva etapa que se inauguró el 10 de Diciembre pretende priorizar a les niñes en tanto garantizarles sus derechos, tal como está previsto tanto en nuestra normativa jurídica como en Convenciones Internacionales de las cuales nuestro país es parte.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, contamos tanto con la
Secretaría de Cuidados , como también con la Subsecretaria de Políticas de Primera Infancia (SENAF) para pensar no solo políticas vinculadas directamente a la lucha contra el hambre sino también para llevar adelante políticas de promoción de derechos de les niñes y de sus cuidadoras y educadoras.

El gobierno de Mauricio Macri construyó un relato de la infancia más desde una perspectiva de futuro, que de un estado garante de derechos situado en tiempo y en contexto actual. Como muchos de las narrativas culturales que componen al neoliberalismo, pareciera que “primero hay que saber sufrir”. Penosa es esta perspectiva para el conjunto, pero escandaloso es ese destino para les niñes. La niñez, y la juventud están en una situación muy delicada producto del ajuste de la etapa anterior, y tendremos que sostener esfuerzos mancomunadamente para poder salir del umbral de la pobreza, construir la exigibilidad del derecho y garantizar efectivamente derechos a alimentarse nutritivamente, ser cuidades, educarse, jugar, ser escuchades.

La situación que viven les niñes empeora aún más cuando nos alejamos de los centros urbanos ya que las condiciones habitacionales y laborales de las familias se encuentran mucho más deterioradas. La mayoría de las veces, las respuestas a estas situaciones de ajuste se gestionan comunitariamente, por lo cual, muchos niñes de hasta por lo menos cuatro años de edad acuden a espacios comunitarios, donde los reciben cuidadoras y educadoras que se ponen al hombro la tarea de cuidarlos, brindarles herramientas de aprendizaje para el mundo, de enseñarles, y de contenerlos. Estos centros comunitarios dependen de organizaciones no gubernamentales o de organizaciones sociales o políticas, culturales o religiosas que trabajan silenciosamente todos los días; muchos no las ven, pero ahí están, en el medio de las barriadas cuidando a les niñes más humildes de todo el país.

En la Región, los debates vinculados al Cuidado tienen un recorrido que comienza con el reconocimiento de las dificultades que tenemos las mujeres para conciliar el mundo del trabajo y el cuidado, y desemboca en la valorización del Cuidado como un Derecho fundamental a ser garantizado.

La Convención de los Derechos del niño, niña y adolescente como distintos tratados regionales a los cuales nuestro país adhirió, incorporan cuestiones vinculadas al Cuidado que no son identificadas o nominadas como Cuidados. Sin embargo, cada vez que se evoca a una idea de Vida digna, se está hablando de Cuidados. La revisión de estos compromisos en la Convención Regional sobre la Mujer de América, en Quito en el 2007, formalizó el compromiso con el Derecho al Cuidado de los Estados que la integran.

Es central para esta etapa que comienza, poner en valor la labor de estos espacios que día a día e invisiblemente cuidan a las niñeses, y brindar las herramientas que sean necesarias para construir una política pública que reconozca en las tareas de cuidado un trabajo. Invertir en las condiciones de infraestructura y reconocer el rol de quienes cuidan para dignificar una tarea inmensa que ha paliado el hambre durante estos cuatro años de Cambiemos. Mejorar los estándares de calidad desde abajo hacia arriba, comprendiendo la problemática de la economía popular, de modo tal de poder imaginar que muchos de estos espacios puedan ser absorbidos
por la gestión educativa.

Muchos deseamos que prontamente el cuidado de les niñes en nuestro país, no sólo refiera a resolver las cuestiones de la urgencia económica en la que nos encontramos, sino podamos construir un país donde los privilegios no sean de los especuladores sino del buen vivir de quienes tienen que crecer siendo escuchados, valorados y cuidados.

Ayelén Lemos (Trabajo Social- Trabajadora de SENNAF – Integrante de Génera – Agenda Argentina)

Carolina Brandariz (Directora de cuidados integrales y políticas comunitarias del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación)

Ezequiel Pérez (Docente – Génera – Agenda Argentina)

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