Rousseff dijo vivir «como una profunda injusticia» el proceso iniciado en su contra

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Luego de que la Cámara de Diputados aprobara con 367 votos la apertura del proceso de Impeachment, Dilma Rousseff ofreció una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto.

La presidenta de Brasil dijo vivir como una profunda injusticia el “proceso de baja calidad” iniciado en su contra, que violenta la democracia, la verdad y el estado democrático de derecho. Remarcó que la aceptación de la denuncia con la que se originó el proceso se dio luego de que el gobierno se negara a negociar con Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, la composición de la comisión de Ética que debía investigar los casos de corrupción. “Es una venganza”, señaló Dilma Rousseff, y dijo sentirse indignada por la imagen de abuso de poder que los diputados transmitieron al mundo.

Eduardo Cunha está implicado en el caso Petrolao, mientras que 299 de los 513 diputados federales tienen antecedentes en casos de corrupción. El proceso de Impeachment acusa a Rousseff de haber manipulado datos fiscales, forzando una interpretación de “crimen de responsabilidad”. Hasta el momento no pesa sobre ella ninguna acusación sobre desvío de dinero, enriquecimiento ilícito ni cuentas en el exterior.

“Cuando era joven, por convicción, enfrenté una dictadura y ahora, por convicción, enfrento un golpe de estado. No es el golpe de estado tradicional de mi juventud pero es el golpe tradicional de mi madurez, disfrazado de institucionalidad”, dijo Rousseff a la prensa, y denunció que el Congreso está actuando como una cámara de electores, pretendiendo elegir –ilegítimamente- al presidente de Brasil.

Aseguró que tiene fuerza y motivación suficientes para dar la batalla en los espacios que correspondan, usando todas las herramientas a su disposición. Por otra parte, consultada sobre la incorporación de Lula a su gabinete como jefe de la Casa Civil, dijo que espera que la asunción pueda concretarse esta semana.

“Esto no es el principio del fin. Es el comienzo de la lucha. No involucra sólo a mi mandato; es una lucha de todos los brasileros, incluso de los que no me apoyan, por la democracia. Aún imperfecta, sigue siendo el mejor régimen” y apuntó “temprano o tarde impediremos estos procesos sin base legal, conducidos por quienes deberían estar siendo apartados”.

En la Cámara de Senadores la oposición necesita 41 votos para poder suspender a Dilma Rousseff y comenzar el juicio político. Cálculos preliminares estiman en 45 el número de senadores que votarían a favor del Impeachment.

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