«Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición»

«Hace 4 años que la economía está estancada» te dijeron en campaña los principales dirigentes del PRO, del massismo, de la izquierda. Y te lo repitió sin descanso la cadena nacional de los medios privados 24 horas por día en la tele, en la radio, en los diarios, en las redes… ¿Cómo no creerlo entonces, si los precios aumentaban y la situación no era la misma que hace algunos años?

Mas difícil era relacionar que si los precios aumentaban, también aumentaba el salario, las jubilaciones, las pensiones ganándole a la suba de precios; y mucho más era relacionar las dificultades económicas de la Argentina a la existencia de una profunda crisis económica mundial que hacía más difícil el comercio internacional para países como el nuestro.

Mostrándote algunos temas que estaban mal o sin resolver, te envenenaron la mirada general traficándote un panorama desesperante. Y te dijeron que había que cambiar. Y cambiamos.

Y los que te dijeron que no ibas a perder nada de lo que tenías; devaluaron el 60%; aumentaron tarifas, quitaron retenciones, empezaron a abrir la economía, permitieron un fuerte aumento de precios, echaron trabajadores en el estado y habilitaron los despidos en el sector privado, reprimieron, subieron las tasas de interés atentando contra la actividad productiva y aceptaron el chantaje de los Fondos Buitres para empezar nuevamente un ciclo de re-endeudamiento del país.

Hoy vivimos dos noticias contrapuestas: el INDEC (bajo administración macrista) afirmó que la economía argentina creció el 2,1% en el 2015. Es decir que en medio de un escenario complejo del mundo y de nuestros principales socios comerciales, (Brasil en recesión y China comprando menos), las políticas de fomento del mercado interno y firmeza en el control de la economía hicieron que crezcamos. Es decir que el diagnóstico catastrófico necesario para el cambio, era una mentira. Por otra parte, el Senado convalidó la política de re-endeudamiento, con apoyo de una buena parte de los representantes del FpV.

La política que votaron muchos senadores del FpV, con la justificación de que necesitamos inversiones productivas, llevó en los ’90 a una de las peores crisis de la historia del país. Y quienes más sufrieron las consecuencias fueron justamente las provincias; que terminaron quebradas, pagando sueldos con papeles de colores, con estallidos sociales, con dirigentes políticos que se escondían del pueblo… Napoleón, figura por la que el General Perón tenía gran admiración, ademas de acuñar la contundente frase que da inicio a estas líneas, también supo decir que «la realidad tenía límites, pero la estupidez no».

Mucho habría que decir sobre esta conducta de muchos de nuestros representantes y la conducción política del peronismo. Pero antes de eso, hoy es necesario dar cuenta que surge con claridad un mandato: el bastón de mariscal pasó a manos de la militancia y de los dirigentes que no han perdido la memoria.

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Daniel Ezcurra

Docente y militante del FpV // Twitter: @ezcurrad