Cae operación política de Ocaña contra Recalde

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Finalmente cayó la denuncia realizada por la legisladora porteña Graciela Ocaña contra el titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde. Ocaña había intentado una operación contra Recalde en la que se le imputaba un presunto enriquecimiento ilícito por la propiedad de un departamento en Villa Urquiza. Al mejor estilo Carrió, Ocaña emprendió una aventura judicial sin mayores pruebas que un documento recibido “en forma anónima”.

En lugar de ofrecer las disculpas públicas pertinentes, Ocaña prefirió salirse por la tangente argumentando que no le correspondía a ella chequear la información en que se basó la denuncia, sino a la justicia.

Esta es una práctica repetida por la oposición que se identifica como “republicana” pero que en nada se condice con los ideales republicanos y democráticos. La ética pública descansa entre otros valores en el respeto por el otro. Sin embargo, frente a la falta de propuestas y de proyecto, la respuesta es tratar de destruir a toda costa al “enemigo”, sin importar medios empleados para tal fin. La legislatura es precisamente un ámbito de debate de ideas, no una fiscalía.

Ocaña parece así seguir los pasos de Carrió: frente a la falta de estructura política, de proyectos y de apoyo popular, sólo les resta ser arietes de los medios monopólicos de comunicación, que multiplican sus notas cargadas de violencia para un público ávido de canales por los cuales derramar su odio.

La denuncia infundada se ha transformado en la forma perversa por excelencia para horadar la imagen del kirchnerismo. El razonamiento es simple, alcanza con poner un manto de sospecha sobre los “enemigos”, total no hay costo político.

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