Peronismo en ebullición: CFK en el PJ y compás de espera en el Cordobesismo

Alejandro Aguero @AleAguero1

La pelota la tiene la oposición, y es que la Casa Rosada tras desactivar momentáneamente la bomba financiera, decidió esperar sin hacer olas hasta la presentación de la candidatura presidencial de Mauricio Macri.

Si la inflación baja y el dólar no se vuelve a disparar, el presidente irá por la reelección y para Marcos Peña después del 22 de junio se terminan las operaciones de desgaste contra Macri. En ese momento, los que hoy juegan al Plan Vidal deberán tragar saliva y sumarse al operativo clamor para evitar la vuelta de Cristina toda vez que el jefe de gabinete imagina una elección totalmente polarizada desde el inicio del calendario electoral en agosto.

Las novedades de la política vienen del lado de la oposición, y en este sentido, el peronismo gana preponderancia en la construcción de la narrativa electoral. De pronto la identidad justicialista cobra relevancia y Cristina abandona su paraguas de Unidad Ciudadana al tiempo que Schiaretti llama a la construcción de un peronismo republicano.

De fondo hay una pelea por la apropiación de lo que queda de esos 20 puntos que Sergio Massa supo cosechar en las pasadas elecciones y que en gran medida forman parte de un electorado cercano a la tradición peronista. Mientras que CFK, a través de Alberto Fernández, seduce al ex intendente de Tigre para que deponga sus aspiraciones nacionales y se calce el traje de candidato a gobernador de la provincia, Roberto Lavagna y Miguel Ángel Pichetto piensan en ese electorado como una base desde la cual proyectar una plataforma que vaya a seducir al votante desencantado de Cambiemos para romper así los contornos de la grieta.

La pasividad del ex ministro de economía genera dudas en el cordobés Schiaretti que se debate entre empujar la tercera vía o negociar dentro del Partido del Balotaje macrista para evitar el retorno de la ex presidenta.

Otro de campo de acción en el peronismo se da en la CGT, que presionada por el moyanismo y la agudización de la crisis económica, decidió convocar a un paro nacional para el próximo 29 de mayo. Más que nunca una medida de fuerza de neto corte político-electoral, de igual forma que el fallo judicial de la mayoría justicialista de la Corte Suprema que retrasa el juicio oral de CFK.

De acá al 22 de junio las novedades vendrán del lado del peronismo y como dijo un dirigente de la mesa chica de Cristina luego de la presentación del libro en la feria del libro: «movió la Dama». Así parece, sin respuestas del peronismo del medio y con la identidad justicialista revalorizada para interpelar a un votante en duda, Cristina guardó por un rato a Unidad Ciudadana para sacar a relucir su peronómetro y revitalizar a un Partido Justicialista deseoso de recuperar protagonismo. Esa cáscara vacía que inmortalizó años atrás Hugo Moyano.

Por si quedaba alguna duda, Felipe Solá va a ser parte del binomio en una boleta que tendrá a Cristina a la cabeza. De acá hasta que terminen las elecciones, la ex presidenta estará mucho más rodeada por los Alberto Fernández que por la Cámpora. Estrategia de campaña que buscará arrimar a varios gobernadores que celebraron la presencia de Daniel Vila en la Rural como gesto de una Cristina más política y menos emocional.

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