Comodorazo, ¿y en adelante?

Si Mauricio Macri es un dirigente político racional, y nada serio autoriza a dudar de ello, lo primero que habrá hecho esta semana es mandar a archivar los bosquejos del Mani Pulite criollo. No sólo –aunque sí principalmente– por la imponente escenografía que elaboró Cristina Fernández de Kirchner en las inmediaciones de Comodoro Py desde la noche del último martes.

El Presidente había optado por sintetizar las dos alas de su dispositivo de alianzas dando rienda suelta, más o menos a partir de la inauguración de las sesiones legislativas ordinarias, a los minoritarios promotores de la cruzada moral, cuya cara más visible es Elisa Carrió. Hasta entonces, no se había dedicado mucho a los expedientes judiciales que involucran al kichnerismo. Las pésimas derivaciones sociales de sus definiciones económicas iniciales terminaron de decidirlo: habilitar una persecución tribunalicia contra sus antecesores, pensó, ayudaría en la construcción del consenso que necesita para viabilizar un ajuste que no viene precedido por un estallido como el de 2001. Episodios de ese tipo, útiles para domesticar voluntades, estuvieron ausentes en este caso.

En cambio, intentarían por otra vía: dicho sencillo, no queda otra que recortar porque Cristina se la afanó toda. Tesis con cierta lógica, pero que no cuenta con antecedentes que la avalen.

En la edición argentina de abril de Le Monde Diplomatique, Federico Vázquez cierra su texto llamando la atención acerca del protagonismo que están recobrando, en la fase declinante de los gobiernos posneoliberales, los tribunales, última ratio del conservadorismo. Lo explicamos aquí.

No todo, sin embargo, es tan fácil: el drama del hambre, que vuelve a ser noticia en Argentina tras doce años; y la concientización que van adquiriendo en Brasil aún los desencantados con el PT conforme el poder de Dilma y Lula se agota, disparan reacciones allí donde mejor saben desenvolverse los sectores populares: la calle. Convendría, en ese sentido, no perder de vista que lo que más enojó en las vocerías del establishment del acto de CFK no fue tanto la multitud en sí, sino que el gobierno nacional les cediera la potestad policial sobre el evento.

En cualquier caso, el concepto fundamental a entender es que el programa regresivo y las causas judiciales están caminando agarrados de la mano. La ex presidenta de la Nación, tomó hábilmente nota de ello y salió a responder en esos términos: hizo ostentación de fuerzas, ahora opositoras.

El primer resultado del comodorazo, entonces, es que, con su reaparición, la doctora Fernández logró modificar la agenda. Andrés Malamud le dijo a Marcelo Longobardi que la clase política tiene que labrar un acuerdo sobre los límites a que deberán someterse las investigaciones por corrupción, porque, si la cosa se desmadra, puede caer el sistema todo. Miguel Ángel Pichetto votó a favor del pacto buitre pero en su discurso exigió haya cuidado con lo mismo. Y a medida que se acercaba la hora del regreso triunfal de la tolosana al escenario central, fueron creciendo las solidaridades, incluso de ajenos: al ratito del arribo a Aeroparque, en C5N, Felipe Solá cargó contra Claudio Bonadio mucho más duramente que la propia indagada cuarenta y ocho horas más tarde.

El concepto fundamental a entender es que el programa regresivo y las causas judiciales están caminando agarrados de la mano. La ex presidenta de la Nación, tomó hábilmente nota de ello

Misión cumplida. CFK retrucó a los cánticos contra Diego Bossio durante la convocatoria rechazando el descalificativo de traidor, y dejando entrever que el ex titular de ANSeS había sido en realidad víctima de un carpetazo amarillo. Carrió podrá enfadarse con Macri, y hasta abandonar Cambiemos. No sería la primera vez que procede así, de hecho. Pero ella le aporta apenas cuatro diputados nacionales al jefe del Estado: los disidentes del justicialismo, por su parte, 17; y Sergio Massa, otro dador voluntario de gobernabilidad (Jorge Asís dixit), 23. Todo dicho.

Pero empezó otro juego. Ya sin poder acudir a la amenaza de los juzgados federales –los doce apóstoles igual continuarán embistiendo, pero por motivos suyos–, hay margen para una negociación parlamentaria de otra especie. Y tampoco Macri puede seguir agitando pureza cuando lo acosan once millones de documentos del Panamá Papers. Y entre las firmas que algunos de sus seguidores impugnan de Julio De Vido hay varias que favorecieron a su socio Nicolás Caputo, lo que es casi idéntico a decir que a él mismo. Los papeles del honestismo, sencillamente, se prendieron fuego entre una muchedumbre encolerizada, y ahora el ex alcalde porteño tendrá que afrontar la cuestión social que generó: pobreza, indigencia, desempleo. Y sin pretexto ético del que valerse.

Los papeles del honestismo, sencillamente, se prendieron fuego y ahora el ex alcalde porteño tendrá que afrontar la cuestión social que generó: pobreza, indigencia, desempleo

Cristina Fernández intervendrá en el condicionamiento de la marcha gubernamental a que arriba se hizo referencia mediante una pregunta elemental: ¿se está mejor o peor que hasta el 9 de diciembre, cuando ella concluyó su segundo mandato? Desde las implicancias que emergen de ese interrogante interpelará, y también llamó a interpelar, a la dirigencia en funciones, sin distinción partidaria.

Falta un toco, pero la recuperación de terreno de esas temáticas es todo buena noticia.

* * *

Es demasiado temprano para especular con lo que hará Cristina Fernández con el volumen que se aglutina en torno exclusivamente de su figura. Concédase que con eso no alcanza para ganar una elección, pero tampoco sin ello. Lo expusieron en sus comentarios a la novedad Pablo Ibáñez y Martín Rodríguez, dos destacados peronólogos. De movida, el llamamiento a una noción difusa como la de frente ciudadano fue a la par de señales amistosas a segmentos del movimiento con las que fue perdiendo feeling. Ya se habló de Bossio, y hubo otro tanto para líderes sindicales.

Se trata de hacer eje en la propuesta de Macri, que es hacia atrás, cuando muchos se marcharon del kirchnerismo reprochando los menores avances del capítulo 2011-2015.

Un nuevo punto de acumulación que sirve para cambiar de cancha en cuanto a la dinámica de los años posteriores a la reelección, en los que se escalaba a través del contraste con el kirchnerismo. Eso ya pasó, dice CFK; hoy urge representar a los heridos por el cambio. Incluso a los que confiaron en ello y han sido defraudados. En lo inmediato, habrá quienes reclamen que se abogue por los derechos agredidos. Se verá si con eso basta, o no, para eludir la autocrítica por las deudas (que las hubo) de su ciclo en Balcarce 50, suponiendo que no fuese a realizarla.

Pero nadie podría refutarle su diagnóstico situacional. Fernando Espinoza, ícono del repudio electoral del año pasado, lo planteó brutalmente, y cosechó críticas. Pero hace siete días, en La Nación, Eduardo Fidanza, mente lúcida del Círculo Rojo e imagen más prolija que la del ex intendente matancero, alertó en sintonía similar: “La carencia no es masiva, sino incipiente, pero no sucedía desde hace tiempo, afirman los investigadores. Estos testimonios ilustran las conclusiones estadísticas del Observatorio de la UCA: el índice de pobreza aumentó en los últimos meses”.

Eduardo Fidanza, mente lúcida del Círculo Rojo e imagen más prolija que la del ex intendente matancero, alertó en sintonía similar: “La carencia no es masiva, sino incipiente, pero no sucedía desde hace tiempo, afirman los investigadores. Estos testimonios ilustran las conclusiones estadísticas del Observatorio de la UCA: el índice de pobreza aumentó en los últimos meses»

Hay que volver siempre a Néstor Kirchner. ¿No fue acaso una costumbre suya plantar un pie afuera del PJ para discutir mejor peronismo? Transversalidad. Concertación Plural. Renuncia a la presidencia del partido tras su derrota de 2009 ante Francisco De Narváez. Si el buró permanente de la familia fundada por el general Juan Domingo Perón ha puesto en tela de juicio la capacidad de enamoramiento de CFK, y es lógico que así sea luego de un traspié, ella apela a un recurso, quizá extravagante, pero que toca una melodía que jamás debería resignar ese espacio.

“Primero, los pobres; lo demás, después lo vemos”. Contradicciones principales y secundarias, como enseñó Mao. Y que vengan todos los que quieran participar de esta empresa, porque, antes que nada, hay un cuadro desfavorable de relación de fuerzas que revertir: el que consagró a Macri.

Sólo degüella quien tiene a la víctima cerca, razonan quienes se arriman al Presidente… salvo que arda en llamas, y que éstas alcancen a quienes se fotografiaron, y sonrientes, con él.

El tiempo dirá quién leyó mejor, y los votos ¿premiarán en consecuencia?

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Pablo Papini

Abogado (UBA) // Twitter: @pabloDpapini

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