Escocia eligió el “No”; respira Cameron (y Rajoy)

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Un duro golpe han sufrido los deseos independentistas de diversas regiones del mundo tras el referéndum del pasado 18, cuando, finalmente, el pueblo escocés acudió masivamente a las urnas para decidir el futuro de su país. Tal como se preveía, el resultado fue ajustado y, para tranquilidad de Londres, la victoria fue para el “No” por el 55% de los votos.

El Primer Ministro británico, David Cameron, consigue así una bocanada de aire fresco para su sofocado gobierno, que aunó esfuerzos para lograr la unidad. Previo a la elección, Cameron había advertido que si triunfaba la opción independentista “no habría vuelta atrás” y que sería un “doloroso divorcio”.

Al mismo tiempo, desde Nueva York, Cameron afirmó, sin darse cuenta que los micrófonos permanecían abiertos, que “la Reina ronroneó de felicidad tras enterarse el resultado”.

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Este resultado negativo también tranquiliza al Primer Ministro español, Mariano Rajoy, quien debió enfrentar un auge en los deseos independentistas de Cataluña, dónde sus habitantes se lanzaron a las calles masivamente para protestar contra Madrid.

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Por su parte, Alex Salmond, la máxima autoridad política escocesa y principal impulsor del referéndum, acusó al premier inglés de engañar al pueblo escocés y advirtió que su país «no tolerará evasivas ni retrasos» en la cesión de autonomía y traspaso de poderes prometidos por los tres grandes partidos parlamentarios británicos. También confirmó que abandonará su cargo en el mes de noviembre.

Mientras tanto, lord Robert Smith empezó, por encargo del Gobierno británico, el proceso de consultas con los partidos escoceses para consensuar una propuesta de autonomía, que se contrapondrá con la que presentará el Ejecutivo de Londres el 31 de octubre. Con estos informes, se prevé elaborar un borrador de legislación sobre el nuevo estatus de Escocia para el 25 de enero próximo

Este resultado negativo también tranquiliza al Primer Ministro español, Mariano Rajoy, quien debió enfrentar un auge en los deseos independentistas de Cataluña, dónde sus habitantes se lanzaron a las calles masivamente para protestar contra Madrid.

De este modo, Europa respira ante la autodeterminación de un pueblo, que, errado o no, tuvo la posibilidad de decidir su futuro en elecciones democráticas. Las autoridades del Partido Nacional Escocés aseguraron que las puertas están abiertas para una nueva consulta en tanto “Westminster no cumpla sus promesas». Al menos hoy, esa salida parece lejana.

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