La soberanía alimentaria: un debate económico, político y social

[vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_facebook type=»standard»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]

En la Argentina el 75% de los consumos familiares lo producen 80 empresas, dato impactante desde el punto de vista económico pero que también merece un análisis desde un punto de vista político y social. Las 80 empresas que dominan el mercado de consumos familiares constituyen actores sociales que tienen una gran influencia en la determinación, la puesta en marcha y las posibilidades de éxito de políticas públicas que afectan directamente a la calidad de vida de todos los argentinos.

La concentración de la producción, transformación de la producción primaria y comercio interior y exterior es uno de los mayores problemas en materia de soberanía alimentaria que tiene Argentina.

Podemos tomar como ejemplo el programa de precios cuidados. El hecho de que falten productos que figuran en el acuerdo, no depende solo del súper o hipermercado. Depende de una cadena de productores, industrias y comercialización concentrada que maneja todas las etapas, desde la materia prima hasta la puesta en góndola. ¿Quién produce el aceite? BUNGE ¿Quién es BUNGE? Una de las principales empresas aceiteras multinacionales que tiene no solo el monopolio de la producción de aceite en el país sino que también controla junto a otras dos grandes multinacionales (Cargill y Dreyfus) el 60% de las exportaciones de grano y subproductos de oleaginosas.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_blockquote type=»type1″ icon_image=»127″ icon_background_color=»#fffcb2″]

“La economía nunca ha sido libre, o la controla el estado en beneficio del pueblo
o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de este.” J.D.P.

[/vc_blockquote][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/1″][vc_column_text]

Esta integración vertical de las empresas termina siendo totalmente perjudicial tanto para los pequeños productores que deben competir con ellas como para los consumidores, porque cuando una sola empresa tiene en sus manos la producción de la materia prima, las plantas de producción de elaborados, los puertos y terminales portuarias, los centros de acopio y medios de distribución interna, controla todos los eslabones de la cadena, no necesita salir al mercado, y entonces ¿dónde puja precios y competitividad? En ningún lado. Como no existen mercados públicos de referencia, el aceite vale lo que quiere BUNGE y llega a la góndola si quiere BUNGE.

De esta forma empresas de firmas extranjeras condicionan políticas nacionales y afectan la libertad de consumo y la economía doméstica de los argentinos, tienen una mano en el cuello de la democracia y la otra en el bolsillo de los trabajadores.

Es importante avanzar con mayor presencia por parte del estado sobre aquellos actores que ostentan el manejo de las cadenas productivas y aquellas que ejercen el poder dominante con mecanismos reguladores del mercado y la competencia. Lo que se ha hecho es mucho, pero hay todavía una gran parte del aparato productivo desregularizado y muy concentrado.

Este es el momento de profundizar y avanzar especialmente con el protagonismo popular, porque cuando la tarea implica recuperar la renta hoy apropiada por los grandes productores y comercializadores, de seguro que el camino no estará exento de conflictos. No será posible llevar adelante estas políticas si no está el pueblo como protagonista principal movilizado en las calles.

Concentrar a través de las organizaciones populares una presencia más activa que nunca para provocar los cambios que son imprescindibles para llegar a una Argentina fortalecida y con soberanía decisional en áreas de interés estratégico como es el acceso a la alimentación de todos los argentinos.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

(Visitas Totales 55 , 1 Vistas Hoy)