Los recursos de los trabajadores para los trabajadores

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Cientos de titulares, tapas de diarios de tirada nacional, zócalos y editorializaciones han logrado instalar en el “sentido común” dos nuevas zonceras: “la plata de los jubilados” para referirse al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y adicionalmente su mal uso y desperdicio en inversiones financieramente insolventes.

Estas zonceras no son ingenuas, su verdadera razón de ser es una nostalgia del viejo y fracasado régimen de las AFJP. Fracasado porque no llegó a pagar una sola jubilación, de las cuales el Estado debió hacerse cargo casi íntegramente y porque su viabilidad se podía llegar a alcanzar mediante la exclusión de más del 50% de las personas en edad jubilatoria. A este régimen insolvente desde el punto de vista social se suma la monumental estafa que implicó apropiarse mensualmente de un tercio del aporte de los trabajadores en concepto de comisiones y cargos administrativos.

Demostrada la capacidad de inclusión del nuevo régimen de reparto, que actualmente garantiza la inclusión del 93% de los abuelos/as y que con la nueva moratoria alcanzará al 99% (llevando a la Argentina al podio de los regímenes previsionales más inclusivos del mundo), la mella fue virando hacia una mala utilización de los recursos superavitarios con los que la Anses conforma el FGS.

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Actualmente la utilización del FGS tiene como objetivo central la creación de empleo, por un motivo social, pero incluso también para beneficiar a los actuales jubilados

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Estos recursos no son “la plata de los jubilados” sino el ahorro consolidado de todos los trabajadores de la Argentina (activos, pasivos, formales e informales). El sistema de previsión social se financia en gran parte por impuestos directos, por lo cual, el resultado superavitario que se consolida en el FGS no es propiedad de los que actualmente gozan sus beneficios, sino de todos los argentinos que aportan para su conformación. Incluso en términos individuales, el actual jubilado más que asegurarse un plus por una eventual liquidación del fondo, le es mucho más rentable asegurarse la sostenibilidad del régimen que le asegura ingresos presentes y futuros. Por otro lado actualmente la utilización del FGS tiene como objetivo central la creación de empleo, por un motivo social, pero incluso también para beneficiar a los actuales jubilados. La creación de empleo es la inversión más rentable que puede hacer el FGS, no sólo impulsa la recaudación general al alza, sino que se incrementan proporcionalmente los aportes que van directamente al Anses por cada trabajo generado y al sostener la actividad se asegura un flujo constante de ingresos. En definitiva, el beneficio termina siendo social, pero también individual tanto para el actual jubilado, como para el trabajador beneficiado y futuro jubilado. Esta es la verdadera razón de ser un sistema intergeneracional.

Pero la Anses incluso demostró que esta lógica es incluso más rentable que la lógica individualista y excluyente de las ex AFJP. Los últimos datos conocidos para el mes de mayo mostraron que el FGS superó los $ 409.000 millones, mostrando un aumento total del 317,7% desde que lo administra el Estado Nacional en diciembre de 2008. Es decir un incremento anual promedio superior al 50% anual, superando cualquier índice de inflación habido y por haber para todo este período. Una demostración financiera y matemática que el mayor beneficio individual sólo puede ir de la mano del mayor bienestar social general.

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